Eternos Gandhi y Teresa de Calcutá
Quiero registrar los días de mi infancia y sus
momentos mágicos, que se escondieron de mí misma,
que se quedaron solos y entristecidos, en los
recuerdos de la memoria y se perdieron al tiempo
por la vida afuera.
No soy nostálgica apena mi agudeza niña percibe las
obras y los hechos a nosotros legados.
Busco en mi álbum particular y quiero respingar agua
bendecida en mis pecados y repartir el pan nuestro
de cada día, de las panaderías de Nico Dario y Darci
Carvalho, que junto con el sol amanecía sobre
nuestra mesa, trayendo alegrías en hartura.
Quiero dividir con D. Ninita, su abnegación, donde
sus pies fueron desgastados en sacrificio y sus
manos balsámicas a los que gemían en hambre de
esperanzas.
En las paredes del asilo, quiero bautizar los
ladrillos blancos y fríos, con el calor desmedido de
Niquinho Gama y Nhô Terra, que acariciaban los
desprotegidos que traían en los ojos crepusculares
el dolor expuesta y con sus almas en arrugas y
soledad.
Hojeo las páginas y fotografías de mis maestras
D.Enedina y D. Beatriz me halagan. Ellas me hicieron
crecer y ver mis días con el alma rozando mi esencia.
Enfoco mis lentes castañas en saudade. En mi corazón
están mis padres - José Y María - donde la verdadera
fraternidad se dividía y multiplicaba y el amor cada
vez más disponible enseñándonos la lengua universal
del ser humano, del cósmico, de lo amar en plenitud.
Aprendo a envejecer, un poco a cada día, pero vuelo
entre las montañas y poso mis sueños en el campo de
de aviación y en las películas de bang band , en el
cine Alhambra, me refugio en los brazos de mi tío
Puig.
Con aceite de mirra sagrada quiero untar y lambucear
los huesos en artrosis espiritual, que nunca se
arrodillaron delante de Jesús y son incrédulos al
milagro implícito en la vida.
Quiero renovar el tiempo de paz por la ferocidad del
hombre, por la rendición de los desesperados, los
agredidos por la miseria diaria y violentados por
justicia diminuta. Voy brindar a Eva Veiga, Donana,
Orlando Lima, Dr. Mário, Micaré, Antonio Machado,
Toni de Tina y a mi madre Marica que cantaron sin
parar en forma de amor, arrullando el llanto y la
sed de los que sufrían
en dolores del alma y del cuerpo.
Quiero exorcizar el demonio real que nadie ve,
amenizando el apartheid de credos, de homosexuales,
de razas inmoladas en discrepancia a los conceptos y
preconceptos.
Quiero en esta Nochebuena, degustar con todos los
familiares, el perfume de las rosas, del trabajo
goteado en vino eucarístico, que mismo sendo gotas
pingadas, sin ellas Alvinópolis sería menor.